ENTRE RÍOS: Dos maestras y 16 chicos, una escuela rural

Fue fundada en 1988, no tiene nombre, sólo un número. La comunidad de Colonia Yeruá anhela que se la designe. Hubo varias propuestas, que no prosperaron. Todos los alumnos son hijos de trabajadores rurales.

La comunidad de Colonia Yeruá anhela que se la designe. Hubo varias propuestas, que no prosperaron. Todos los alumnos son hijos de trabajadores rurales.
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A escasos 100 metros de la casa de la familia Sauer, se encuentra una escuelita rural. Se trata de la escuela 68, que no tiene nombre, pero todos los lugareños la conocen como “la escuela sin nombre” o “la escuela en frente de los Sauer”.
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Justamente, la familia donó el terreno para que en 1988 se inaugure el establecimiento y hoy también cuenta con una madrina llegada de Buenos Aires, que ayudó en la construcción de un salón multiusos.
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La institución cuenta con personal único, a cargo de la maestra Graciela Chesini oriunda de General Campos, que recorre los 16 kilómetros de distancia y la maestra jardinera que viaja todos los días desde Concordia. Justamente esta maestras de corazón, que ya suma 22 años como docente desde que se recibió de maestra hizo toda su carrera dentro de la institución.
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“Desde el momento en que inauguró, en 1988, empecé a trabajar”, sostuvo Graciela. Hoy la institución suma 16 chicos, con cuatro del Nivel Inicial y el resto de primaria. Asisten chicos de la región, que son hijos de trabajadores rurales que buscan progresar.
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Dentro de un contexto muy distinto a la realidad que se da en las zonas urbanas, la maestra cuenta que “cuando uno elige la zona rural para dar clases, está de por medio la vocación. Hay un montón de dificultades, por ejemplo los caminos. Esto se disfruta día a día”.
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En tiempos en que muchos calificativos se les otorgan a los chicos y en que la tecnología parece correr a una velocidad supersónica, este punto neurálgico de la provincia parece presentar otra cara. Porque allí también existe las tradiciones antiguas, en cuanto al medio de traslado de los chicos, que muchos de ellos deben recorrer vario kilómetros para llegar a la escuelita.
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Por ejemplo, uno de los alumnos todos los días debe transitar un largo camino para llegar a la escuela. “Hago dos leguas a caballo”, nos dice el pequeño que tiene a su coqueto caballo esperándolo en la puerta de la escuela. Esos 10 kilómetros diarios le demandan una hora y media de viaje. “Salgo a las 9 de mi casa para llegar a las 11.30”, apuntó.
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A la llegada de este medio, se pudo apreciar la alegría en sus rostros que pese al frío salieron al patio de la escuela a efectuar el recibimiento. Justamente, en el ingreso al establecimiento, tres caballos se encuentran apostados con sus monturas y a la espera que llegue la hora de la salida de los chicos.
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Ya en el aula cálida, en la que cuentan con una estufa que sirve para paliar las bajas temperaturas, se pueden apreciar las distintas manualidades realizadas desde hace varios años, como un calendario en el que se enumera los cumpleaños de cada uno de los chicos.
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Pero las dificultades también se presentan al momento de aplicar el uso de la tecnología en los nuevos tiempos. “No tenemos teléfono, al lado del almacén (de Sauer) tenemos una cabina semi publica. Teníamos dos computadoras, pero se nos quemaron los monitores y para nosotros sería bueno enseñarles computación a los chicos”, manifestó la docente.
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El paso siguiente para los chicos después de vivir gran parte de su infancia en la escuelita 68, es continuar en la escuela Agrotécnica Nº 24, o en la escuela de Colonia La Perla.
FUENTE: Unoentrerios.com.ar

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola, me podrían dar datos sobre esta escuela. La idea es poder ayudar o apadrinar.
Daniel Cohen ha dicho que…
Nesecito comunicarme con esta escuela y su maestra urgente !!!
Asi ver si podemos darle una mano.

mi mail

dc4x4@hotmail.com
Daniel.