La historia de las maestras del corredor de la ruta 226

Las maestras rurales hacen todos los días varios kilómetros para cumplir su labor. En este caso enseñan a adultos en diferentes barrios de la ciudad sobre la ruta 226.


Patricia Lasa vive en Balcarce y se desempeña como maestra en Mar del Plata, así que su día comienza y finaliza arriba de un colectivo. Llega al barrio San Paula sobre la ruta 226 para dar clases a un grupo de adultos, luego se traslada a Colinas Verdes para seguir con su labor docente y cuando el sol cae vuelve a la ruta para retornar a su casa.
La directora y docente Daniela Battan también tiene un largo día por delante. Cuando tiene que ir al Consejo Escolar a las 8 ya está arriba de su camioneta. Cerca de las 10 emprende el camino por la ruta 226 y a la altura de Santa Paula levanta a un alumno y sigue hasta el kilómetro 26 donde dobla e inicia un camino de más de 10 km en el que va recogiendo a otros alumnos. A mitad de la tarde, comienza a recorrer algunas de los espacios donde se dicta clases a casi 200 adultos, así que después de las 20.30 emprende el regreso a casa.
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"El corredor de la ruta 226 es nuestro", dicen entre risas Patricia y Daniela, dos maestras de adultos que se desempeñan en los barrios de Colinas Verdes, Santa Paula, La Gloria de la Peregrina y El Paraíso. Junto a ellas también están los docentes Cristina Ferreyros, Silvia Lascar y Rodolfo Guzmán, y entre todos se reparten las unidades que dependen de la escuela primaria de adultos 743, desde donde se dictan clases a cinco grupos diferentes de adultos.
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En el Club Social y Deportivo de Colinas Verdes, Patricia y Daniela recibieron a LA CAPITAL. Están rodeadas por 8 alumnos, algunos de los cuales provienen de un importante haras de la zona y que aprovechan la hora libre que tienen para estudiar. En algunos casos son analfabetos así que verlos leer y escribir para las maestra es más que reconfortante.
Las historias
"Yo hace 21 años que soy docente y trabajé algunos como maestra de grado, pero desde 1994 me dedico a adultos", explica Patricia. Esta balcarceña que durante algún tiempo residió en General Pueyrredon donde titularizó un cargo, decidió quedarse a trabajar en la zona y con la educación de adultos. "El aula me gusta en todas las ramas, pero tuve experiencias trabajando con adultos y me encantó", dice la docente mientras uno de los alumnos, Julio, la consulta. A su lado está el resto de sus compañeros y una beba de 10 meses que concurre con su madre adolescente y que cuando llora queda en manos de Patricia que también hace de niñera.
"En el chico hay una frescura que en los grandes se transforma en otra cosa. Por ejemplo yo lo veo en las ganas con las que vienen", explica la maestra quien asegura que "es una satisfacción enorme ver que hay casos de analfabetos casi puros que escriban y lean".
Parada al lado de la única pantalla de calefacción a gas que gentilmente les prestan, está Daniela que es directora y docente, y tiene a su cargo cinco secciones o unidades en las que se dicta clases a adultos. Ella vino el año pasado de Almirante Brown. Un día le dijo a su esposo, que es oriundo de Santa Paula, que quería terminar su labor como docente en un lugar más tranquilo. Entonces pidió el pase y se hizo cargo de la dirección de la escuela de adultos 743 y de la primaria 11, ambas sobre la ruta 226. "Yo buscaba algo tranquilo porque venía de un lugar problemático y sobre todo recuperar el encuentro con la persona. Por eso concursé estos cargos y encontré placer educativo y la gente con la voluntad para poder hacer este trabajo que implica compromiso y responsabilidad", cuenta.
La labor en este tipo de modalidad de adultos, a varios kilómetros de las autoridades, no es fácil. No sólo se trata de ser docente y enseñar, sino también de hacer una labor social. "Nosotros tenemos que ir a buscar donde hay una comunidad que tenga necesidades educativas y ahí nos instalamos. Lo ideal para eso son las escuelas, pero la verdad es que muchas nos cierran la puerta porque les incomodan un poco los adultos, entonces hay que buscar lugares alternativos donde se sientan cómodos y les quede fácil para venir", explica Daniela quien asegura que tener funcionando cinco unidades con 192 alumnos a cargo es gracias a "la buena predisposición de los maestros" que aclara: "Siempre dan más de su tiempo".
Mientras terminan de copiar parte de la vida de Sarmiento, los alumnos recuerdan que el lunes se realizará el acto del Día del Maestro. Entonces Patricia le pide a una de sus estudiantes que prepare el mate. Ya es la hora de terminar, entonces aparecen las facturas y se arma una mateada. Todos se mezclan y no hay docentes y alumnos, sino un grupo de gente que apuesta a la educación
FUENTE: Diario LA CAPITAL, el diario de Mar del Plata

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