SANTA FE: Reclamos e inquietudes por los cambios en la educación rural

Desde 2009 el sistema de itinerancia se reemplaza por los núcleos rurales

Preocupación por la movilidad de los alumnos, docentes itinerantes sin asignación de sede, disparidad de criterios en la creación de los núcleos rurales. En el interior hay una manifiesta inquietud a raíz de los cambios que se avecinan.



Mariela Goy
mgoy@ellitoral.com

La eliminación del sistema de itinerancia rural, una política ministerial fuerte, comenzó a generar reacciones en las zonas despobladas del centro-norte provincial donde docentes y directores advierten que muchos chicos abandonarán su escolaridad por la dificultad del traslado, entre otros reclamos.

La ministra de Educación, Elida Rasino, anunciaba hace un par de meses la creación de 186 nuevos establecimientos de educación secundaria, de los cuales 88 son “núcleos rurales”. Y en paralelo, informaba que caía el régimen de itinerancia que había sido implementado en los noventa para dar cumplimiento a la ex ley Federal de Educación que establecía la obligatoriedad de la escuela hasta el noveno año.

En concreto, el cambio radica en que los profesores itinerantes dejarán de recorrer, desde 2009, las primarias rurales existentes en el territorio santafesino para dictar las disciplinas a los alumnos de 8º y 9º año (hoy 1º y 2º del secundario). Los que deberán trasladarse ya no son los docentes sino los estudiantes, que tendrán que movilizarse hasta la escuela núcleo más cercana a su lugar de residencia, para poder hacer el secundario, que ahora es obligatorio hasta el quinto año.

Estos 88 núcleos se crean a partir de primarias existentes, a las que se agregarán los cursos del secundario. Contarán con un “coordinador” y cada uno dependerá administrativamente de alguna secundaria de la zona.

Se trata de un cambio drástico que el gobierno adoptó ante la nueva ley nacional de Educación que estipula la vuelta a la primaria y secundaria, y la necesidad de garantizar el acceso al secundario de la mayor cantidad de adolescentes posibles.

Para la elección de cuáles escuelas agregarán el secundario se tuvo en cuenta, según el ministerio, la equidistancia entre las primarias rurales y la necesidad de educación media en determinadas zonas. Por eso, el impacto es diferente de acuerdo a cómo se resolvió cada caso.

En determinadas zonas están conformes con la creación de los núcleos, en otras, todo lo contrario. El Litoral pudo conocer que distintos agrupamientos rurales hicieron llegar sus quejas y pedidos a las autoridades ministeriales de la provincia, a las distintas regiones educativas y a los gremios. Se presentaron notas, se hicieron reuniones y viajes desde el interior a Santa Fe.

La distancia, un problema

El reclamo más escuchado surge a raíz de las distancias que deberán recorrer los estudiantes para asistir a alguno de los núcleos. La geografía del centro-norte de la provincia presenta grandes extensiones de campo, atravesadas por caminos de tierra que se vuelven intransitables apenas caen unas gotas. El transporte público generalmente conecta a los pueblos ubicados sobre las rutas pero no surca los caminos de piso natural.

¿Cómo harán los estudiantes para llegar a los núcleos rurales? Ése es el escollo más importante que deberá resolver el gobierno no sólo porque el transporte público es casi inexistente, sino porque -de conseguir un modo de viaje- el esfuerzo diario que deberán hacer los adolescentes para ir a estudiar puede ocasionar la deserción a mediano plazo.

“A partir de 2009 se cierra en nuestra escuela el 1º y 2º año (ex octavo y noveno) y nuestros alumnos deberán ir al núcleo creado en Empalme San Carlos, que queda a unos 12 km. No hay colectivos que entren hasta ese lugar y los chicos no tienen movilidad. Algunos se han anotado en otras escuelas pero un 35% de los 12 alumnos en condiciones de seguir la educación media, no sabe si seguirá estudiando por una cuestión económica”, comentaron desde la escuela Nº 230, conocida como “La redonda” ubicada sobre la Ruta 70.

Las 830 escuelas rurales existentes en la provincia están organizadas en 60 agrupamientos. Cada uno de ellos está coordinado por una escuela sede, que en la gran mayoría de los casos son secundarias.

El Agrupamiento 10, con base en La Sarita (Dpto. General Obligado) fue uno de los primeros en iniciar la itinerancia en la provincia con una experiencia piloto que arrancó en 1997. Nuclea a 14 escuelas rurales pero con el cambio instaurado por esta gestión, de esa cantidad sólo un establecimiento (ubicado en la localidad de Moussy) será una escuela núcleo, es decir, tendrá el secundario completo.

“Hicimos una encuesta en las 4 escuelas ubicadas en el distrito Lanteri y en 3 de ellas ningún alumno va a seguir el secundario debido a la distancia. Es que el anexo o secundario más cercano queda a 30 km”, advirtió Hugo Carrara, docente itinerante de Lengua, que vive en Reconquista y se manifestó en contra de los cambios.

“Hay un retroceso en el sentido de que con el programa de itinerancia los chicos podían mantenerse en sus comunidades y seguir estudiando hasta 2º año. Ahora van a quedar acotados hasta el séptimo, y no se va a poder garantizar el secundario en todo el territorio”, opinó.

En la otra vereda, los que defienden el nuevo sistema aseguran que la itinerancia tenía falencias en su aplicación. Una de ellas es que los profesores, al tener 10 o más escuelas que atender, iban sólo una vez a la semana a cada institución, cuando debían hacerlo dos o tres veces. El resto del tiempo, los alumnos del tercer ciclo quedaban en manos del maestro rural que, en esas escuelitas, generalmente atiende todos los grados juntos (plurigrado). Por lo tanto, no son pocos los que aseguran que ahora los chicos de campo recibirán una mayor calidad de enseñanza, al ir todos los días a clases con los profesores de educación media.

Voces críticas

Otro reclamo proviene de parte de algunos profesores itinerantes que ya no tendrán que “itinerar”, sino que contarán con un puesto fijo de trabajo al ser reubicados en los núcleos rurales. Esta movilidad no será pacífica porque se juegan intereses de los profesores y la necesidad de compatibilizar horarios dentro de las escuelas, dado a que la itinerancia siempre se desarrolló en horas de la mañana.

Hay dos planteos fuertes. Uno es el del Agrupamiento 20, con sede en Guadalupe Norte, localidad ubicada al norte de Avellaneda. Para esas 9 escuelas no se creó ningún núcleo con secundario, por lo que una decena de docentes itinerantes aún no sabe adónde irá a trabajar el año que viene. La semana pasada algunos integrantes de ese agrupamiento estuvieron reunidos con el subsecretario de Educación, Jorge Márquez, quien se comprometió a verificar y atender la preocupación.

Lo mismo sucede con el Agrupamiento 3 de Gato Colorado, departamento 9 de Julio, donde la Región I de Educación consideró que no era necesario crear ningún núcleo en ese sector bajo el argumento de que hay varias secundarias en la zona.

Con fecha 26 de noviembre, la presidenta comunal de Gato Colorado, profesores itinerantes y padres de alumnos se dirigieron a la ministra Rasino para expresar su total desacuerdo sobre la eliminación del sistema. Expresan que “sólo se quiere hacer cumplir una ley, sin considerar la realidad de nuestros jóvenes, descontextualizándola e induciendo al desarraigo de sus hogares, sin prever que estas medidas arbitrarias llevarán a la deserción, al abandono, a la marginalidad y a la desigualdad”.

Ricardo González hace 11 años que es docente itinerante y comentó a El Litoral que en el Agrupamiento 3 existen 202 horas cátedras. Por eso presentó la alternativa de que se constituyan 2 secundarios núcleos en puntos estratégicos y que la movilidad destinada para el traslado sea direccionada a solventar los viajes de los estudiantes. “No hay caso, no nos escuchan. Estamos ante la muerte súbita de muchas escuelas rurales”, sentencia el profesor.

“Es positivo”

No todas son pálidas respecto del nuevo sistema. La directora Alicia Serafino, de la escuela Nº 312 de Empalme San Carlos, donde se creará un núcleo rural señaló que es una gran oportunidad para los chicos de la zona.

“Para los chicos que van a mi escuela es una ventaja porque antes tenían que viajar 20 km hasta Esperanza para seguir desde el 3º año en adelante. Era un gran sacrificio y hasta le entregábamos distinciones a los que egresaban del secundario por el esfuerzo realizado”, indicó.

“La gente está contenta, los papás felices, va a haber movimiento, incluso hasta en el futuro podría haber un colectivo que ingrese a Empalme”, se esperanzó.

Por su lado, Liliana Armando, directora de la escuela rural Nº 6241 de Tacurales, consideró que va a ser positivo que los chicos del campo reciban clases diarias en el secundario, como sucede con las escuelas medias de las ciudades. “Con la itinerancia tenían clases sólo una vez a la semana y después seguían con el maestro tutor, que no fue formado para el secundario”, dijo. A su entender, esto contribuirá a mejorar la calidad educativa de los chicos.

Piden información

Alicia Chiappero, directora de la Escuela Nº 320 (Dpto. Castellanos), manifestó su pesadumbre porque no existen precisiones a nivel organizativo sobre los cambios que se vienen en la ruralidad. Esa escuela seguirá funcionando como anexo y ofertando el 1º y 2º año, no así del 3º en adelante. “A esta altura del año no tenemos precisiones sobre qué hacer con el personal docente, yo tengo que reubicar y cambiar los horarios de los cursos pero no tengo nada escrito a nivel del ministerio para empezar a trabajar”, se quejó.

Además, hay muchos interrogantes respecto de la infraestructura en las escuelas núcleo: la mayoría de las escuelitas rurales tienen dos salones, y dos baños, por ejemplo. “Hay que proyectar y construir sanitarios, aulas, ver otras necesidades edilicias, equipamiento en general. Conociendo el tiempo que lleva estas gestiones ¿cuándo se va a planificar y construir lo necesario?”, preguntan desde el Agrupamiento 16 de Alejandra.

También requieren detalles respecto del marco legal de los núcleos rurales, de los contenidos para el tercer año, sobre la provisión de los materiales pedagógicos, sobre el reordenamiento y creación de cargos, entre otros.

¿Cómo se costeará el viaje?

Los alumnos deben llegar por sus propios medios a las escuelas núcleos aunque la ministra de Educación señaló que, de ser necesario, el Estado costeará el transporte de los jóvenes, gestionando subsidios de la Nación.

Sin embargo, hasta el momento, el gobierno no aclaró cómo se implementará esa ayuda. En una nota firmada por profesores itinerantes del Agrupamiento 16, con sede en la localidad costera de Alejandra, éstos se quejan por la falta de precisión sobre cómo se asegurará la movilidad de alumnado.

Adelantándose al problema, Liliana Armando, directora de la escuela rural Nº 6241 de Tacurales -ubicada 45 km al noroeste de Sunchales- consiguió que el presidente comunal del pueblo se comprometiera a costear una traffic para trasladar a los alumnos que quieran continuar el secundario en la escuela núcleo que queda a 10 km de distancia.

Varios de los consultados mencionaron la compleja realidad del despoblamiento que viven algunas regiones por la migración a los pueblos. Y temen que esta medida educativa contribuya a ese fenómeno. “Si un padre tiene que mandar a un hijo al pueblo para hacer el secundario, de seguro mandará también a los otros de primaria al mismo lugar. Y así las escuelitas rurales corren peligro de irse vaciando”, señaló Armando.

FUENTE: El Litoral.com

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Como profesora itinerante rural de uno de los agrupamientos de la provincia de Santa Fe, recorríamos cientos de kmtrs diarios para llegar hasta la última escuela. Había muy poquitos chicos. Ya la pequeña capilla de una de las comunidades rurales aparecía cerrada y con olor a humedad. La gente sólo asiste a ella una vez al año, para la procesión de Santa Rosa.La pequeña fábrica de queso vecina, está cerrada. Las familias residentes en la zona, emigraron, salvo las que están a cargo de alguno de los campos.Los caminos rurales, antes visitados por el ruido tranquilo de alguna chata, sólo se intranquilizan ante la velocidad de las 4x4 de algún productor. Habría que plantearse antes que nada el vaciamiento del campo como lugar de residencia de una comunidad rural.